Las integrantes del grupo Pandora defendieron a Julio Iglesias con base a la experiencia relacional que han tenido con el artista.
Las recientes denuncias que rodean a Julio Iglesias no solo han puesto bajo escrutinio la conducta privada del cantante español, sino también los mecanismos de poder que operaban al interior de su vida doméstica. Una investigación periodística reveló presuntas prácticas de contratación que hoy son analizadas a la luz de posibles abusos y explotación, mientras figuras del espectáculo, como las integrantes del grupo Pandora, han salido públicamente a respaldar al artista y a cuestionar la credibilidad de las víctimas.
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El reportaje publicado por El Diario Es y Univisión documenta cómo Iglesias reclutaba a su personal doméstico en República Dominicana mediante anuncios anónimos difundidos en Instagram, bajo perfiles genéricos que no mencionaban al cantante.
De acuerdo a dicha investigación, en estas publicaciones se establecían criterios estrictos para las aspirantes, entre ellos un rango de edad específico y la entrega obligatoria de fotografías personales, un requisito que, con el paso del tiempo, ha adquirido una connotación especialmente delicada.

Las condiciones laborales incluían un salario de 25 mil pesos dominicanos, equivalente a unos 350 euros, y alojamiento dentro de la residencia. Sin embargo, testimonios de extrabajadoras describen un proceso de selección en el que el currículum o la experiencia profesional tenían poco peso frente a la apariencia física. Varias de ellas coincidieron en que las fotografías eran evaluadas directamente por Julio Iglesias, quien decidía a quién contratar.
Una fisioterapeuta que trabajó con el cantante relató que el criterio principal no era la preparación académica, sino la imagen. Otra joven, contratada en 2021 con apenas 22 años, narró que aceptó el empleo pese a sus temores, motivada por la precariedad económica de su familia. Su testimonio expone un patrón: mujeres jóvenes, con escasos recursos y sin estudios superiores, eran consideradas candidatas ideales.

“Algunas mujeres inventan relatos”, revictimiza Mayte Lascurain
Además, algunas exempleadas afirmaron que Iglesias mostraba preferencias relacionadas con el origen étnico de las trabajadoras, haciendo preguntas sobre su ascendencia y favoreciendo a mujeres afrodescendientes o morenas, lo que ha abierto un debate sobre discriminación, cosificación y abuso de poder en entornos laborales cerrados.
En este contexto, las declaraciones de Isabel y Mayte Lascurain, integrantes de Pandora, provocaron una fuerte reacción pública. Ambas afirmaron que nunca presenciaron conductas indebidas por parte de Iglesias y lo describieron como un hombre respetuoso durante los encuentros que sostuvieron con él. Sin embargo, sus comentarios fueron más allá de una defensa personal.

Mayte Lascurain llamó a “investigar muy bien” antes de creer las acusaciones y sugirió que algunas mujeres inventan relatos, mientras que Isabel citó supuestos casos en los que mujeres amenazan con denunciar falsamente a hombres tras ser rechazadas. Estas declaraciones fueron interpretadas como una deslegitimación de las víctimas y reavivaron la discusión sobre la revictimización en casos de abuso sexual.
El caso de Julio Iglesias sigue generando reacciones encontradas y evidencia la tensión entre el testimonio de las víctimas, el peso del prestigio artístico y la responsabilidad pública de quienes toman postura en un debate marcado por la desigualdad de poder.

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