El experimento de Donald Kellogg tenía como objetivo era ver qué tan humano podía hacerse un chimpancé, pero tuvo el efecto contrario.
Donald Kellogg fue criado junto a un mono en 1931 como parte de un experimento a cargo de su padre, el psicólogo comparativo estadounidense Winthrop Niles Kellogg.
Winthrop Kellogg planificó el proyecto durante su posgrado en Columbia. Esto, luego de que saliera a la luz un artículo sobre los ‘niños lobos’ de la India.

En su artículo Humanizing the Ape, el investigador defendió la necesidad de elaborar estudios comparativos del desarrollo de humanos y primates. Su interés era determinar la ‘influencia relativa de la naturaleza y la crianza en el comportamiento’.
En el artículo, Winthrop Kellogg propuso criar a un mono bebé con su propio hijo pequeño Donald.
Donald Kellogg y su crianza al lado de Gua
El pequeño Donald Kellogg fue criado al lado de Gua, una hembra cría de chimpancé.
El investigador recibió la beca del Consejo de Investigación en Ciencias Sociales para trabajar en la Estación Antropoide de Yale, en Florida.

En ese lugar, Donald Kellogg (10 meses) y Gua (7.5 meses) fueron tratados de manera equitativa. Ambos eran vestidos, bañados, alimentados y educados de manera similar. Además, fueron sometidos a una serie de pruebas para medir su desarrollo.
El mono creció y aprendió algunos comportamientos más rápido que el niño. Comía con cubiertos, aprendió a ir al baño solo, daba besos y hasta ofrecía disculpas.

Sin embargo, Gua pareció no hacer ningún esfuerzo por comunicarse a través del lenguaje humano.
En contraste, Donald Kellogg comenzó a exhibir un comportamiento perturbador. Mordía a la gente, gateaba como chimpancé y gruñía cuando quería comer.

Adicionalmente, solo podía pronunciar tres palabras, mientras que un niño de su edad dominaba hasta 50.
El experimento debía durar cinco años, pero se detuvo después de nueve meses. De acuerdo con el informe, Donald Kellogg se estaba volviendo más simio que humano.
Un daño irreparable y un trágico final
El informe El mono y el niño se publicó en 1933 y no estuvo exento de críticas. El proyecto fue calificado de inhumano y cuestionaron la ética de utilizar a un bebé como sujeto experimental durante un periodo tan prolongado.
Asimismo, científicos desaprobaron la separación de Gua de su madre y otros chimpancés. Incluso, negaron su utilidad para cuestiones prácticas. Por ello, afirmaron que solo buscaba publicidad.

El impacto del estudio fue devastador. La pequeña Gua fue devuelta con su madre y otros miembros de su especie en cautiverio.
Aunque se intentó proveerle una rehabilitación gradual, el animal no se adaptó y murió solo un año después.

Las consecuencias para Donald Kellogg fueron más visibles a largo plazo. Algunas de las conductas aprendidas de Gua se le quedarían para toda la vida. Pese a todo, realizó estudios en psiquiatría.
En 1973, con solo 43 años de edad y solo un año después de la muerte de sus padres, se suicidó.
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Con información de The Sun, Milenio, Bebés y Más y Anfrix
Portada: Especial
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