Muchas personas dicen que con la brujería no se juega ni de broma, pero los actores de Hechiceras muy tarde se dieron cuenta.
Dicen que con las fuerzas ocultas no se juega, pero hay quienes, sin saberlo, firman pactos que van más allá del guion. La muerte de un actor de Hechiceras ha despertado inquietudes entre los seguidores de las artes místicas y de la televisión.
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Julian McMahon, reconocido por su papel como el seductor demonio Cole Turner en Hechiceras y por encarnar al villano Doctor Doom en Los 4 Fantásticos, mantuvo en secreto una dura batalla contra el cáncer que lo consumió lentamente y en silencio.

Su fallecimiento, ocurrido el 2 de julio de 2025, fue confirmado por su esposa, Kelly McMahon, quien reveló que él eligió transitar este proceso de manera privada. Sin embargo, entre el duelo y la tristeza, surgieron viejas teorías: ¿fue solo una coincidencia o la famosa maldición de Hechiceras volvió a cobrar otra vida?
El adulterio que desató una “maldición” en Hechiceras
Los fanáticos de Hechiceras no han pasado por alto una coincidencia inquietante: el 13 de julio de 2024, falleció Shannen Doherty tras una larga lucha de casi una década contra el cáncer de mama. Un año después, Julian McMahon también murió por la misma enfermedad, y las teorías en torno a una posible maldición de la serie han resurgido con fuerza.

La tensión entre Prue Halliwell (Doherty) y Cole Turner (McMahon) era evidente en pantalla: ella, la hermana mayor con fuerte intuición mágica; él, el demonio mitad humano que representaba una amenaza velada. Pero los rumores detrás de cámaras apuntaban a algo más complejo. Se decía que ambos vivieron un romance fugaz durante el rodaje, mientras McMahon aún estaba casado.
Aunque nunca se confirmó, esa supuesta infidelidad ha sido señalada por los más supersticiosos como el origen de una energía oscura que terminó cobrándose dos vidas.
¿Cáncer, la fatal consecuencia de jugar con brujería?
En muchas culturas, las maldiciones no son solo leyendas, se creen herencias invisibles que se manifiestan en enfermedades graves como el cáncer.
Para algunos, no se trata de genética, sino de cargas espirituales que se arrastran por generaciones. El cáncer, en este contexto, no sería solo una dolencia del cuerpo, sino el eco de un mal no resuelto, un castigo por haber tocado lo prohibido.

Desde la espiritualidad, se interpreta como una señal profunda: una oportunidad de sanar emociones, cortar vínculos negativos y reconciliar el alma con su propósito. No faltan quienes recurren a oraciones, limpias o rituales para romper con ese ciclo.
El caso de Shannen Doherty y Julian McMahon, ambos actores de Hechiceras muertos por cáncer con apenas un año de diferencia, ha desatado teorías inquietantes.
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