Eduardo Manzano enfrentó en 1998 un violento asalto en la CDMX que terminó en un tiroteo donde, herido, se vio obligado a matar a uno de los agresores.
Este viernes, el mundo del espectáculo se encontró de luto, luego de que se confirmara el fallecimiento de Eduardo Manzano, una de las figuras más queridas de la comedia mexicana. Tras esto, cientos de informaciones en torno a su vida empezaron a recordarse con gran nostalgia.
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Entre los episodios que marcaron su trayectoria humana y artística, reapareció uno de los más impactantes, siendo este el día en que se vio obligado a matar a un asaltante durante un tiroteo en plena Ciudad de México. Aquel hecho, ocurrido a finales de los años noventa, cambió profundamente su vida y se convirtió en una de las experiencias más traumáticas que enfrentó fuera de los escenarios.
Fue el 22 de agosto de 1998 que Eduardo Manzano acudió a un estudio fotográfico para realizar una sesión de trabajo. Lo que parecía un día común terminó convirtiéndose en una escena de violencia cuando tres sujetos armados irrumpieron en el lugar. Su objetivo era despojar al actor de sus pertenencias y huir en su vehículo, un Ford Lincoln, estacionado afuera del establecimiento.

El incidente que marcó la vida de Eduardo Manzano
Los asaltantes comenzaron a disparar dentro del estudio, obligando al actor a reaccionar de inmediato. El comediante, quien portaba un arma de fuego, respondió en defensa propia mientras intentaba ponerse a cubierto. En medio del intercambio de balas, Eduardo Manzano recibió un disparo en el pie derecho, pero a pesar de la herida logró mantenerse en pie y continuar defendiéndose.
Según se dio a conocer, los peritos contabilizaron alrededor de dieciocho casquillos en el lugar, evidencia del nivel de violencia que se vivió en cuestión de segundos. Uno de los asaltantes, identificado como Gerardo García González, de 35 años, murió en la escena, mientras que los otros dos escaparon antes de que llegaran las autoridades.

Tras el enfrentamiento, Eduardo Manzano fue trasladado a la Cruz Roja de Polanco, donde recibió atención médica por la lesión. Más tarde quedó detenido de manera preventiva mientras la Fiscalía analizaba el caso, pues el arma utilizada estaba catalogada como de uso exclusivo del Ejército. El actor rindió declaración y colaboró con los agentes, quienes continuaron con las investigaciones hasta aclarar su situación legal.
Tiempo después, su esposa, Susana Parra, recordó que aquel día dejó una cicatriz emocional profunda en Eduardo Manzano. Explicó que el actor actuó movido por el instinto de supervivencia, rodeado por el miedo y la adrenalina, pero que la experiencia lo afectó durante años.

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Portada: Distritt
Autor: Irving Sánchez/@irvingsannz
