La leyenda de la China Poblana señala que fue una princesa raptada, que más tarde se convirtió en santa, pero ¿qué dice la historia?
La China Poblana es uno de los personajes más reconocidos del México colonial. Este 2021 se cumplen 333 años de la muerte de Catarina de San Juan, a quien se atribuye su imagen.
Esta figura no solo exalta el lado femenino de la mexicanidad, su vestimenta representa un verdadero símbolo de identidad nacional.

Incluso, la China Poblana es uno de los personajes populares más pintados, estampados y fotografiados desde la época colonial.
Sin embargo, algunos historiadores afirman que ‘ni fue china ni fue poblana’. De hecho, su arquetipo se construyó para dar un modelo a seguir a las mujeres de la revolución.
Para darte un poco de luz sobre el tema, te contaremos cómo surgió este personaje.
Leyenda de la China Poblana
La leyenda de la China Poblana está asociada con don Diego Carrillo de Mendoza y Pimentel, virrey en la Nueva España. Se dice que él mandó traer a una joven de oriente para convertirla en su dama de compañía.
Con solo 17 años, Mirra fue raptada, pero logró escapar y refugiarse en un convento jesuita, donde fue bautizada como Catarina de San Juan.

La adolescente volvió a ser secuestrada, pero fue vendida a don Miguel de Sosa y a su esposa Margarita de Chávez. Mirra obtuvo su libertad poco tiempo después, tras el fallecimiento de su amo, quien ordenó su liberación en su testamento.
Una versión apunta a que Catarina de San Juan ingresó a un convento, en el que estuvo hasta que falleció. Además, fue venerada hasta 1691, cuando la Santa Inquisición prohibió las devociones populares.
Otra señala que don Miguel propuso que Mirra se casara con el sirviente chino de casta Domingo Suárez. La joven se negó porque quería mantener sus votos de castidad.

Se asegura que su fama se debió a que las grandes señoras imitaban su forma de vestir. Admiraban la forma en que confeccionaba sus vestidos, propia del Indostán.
Tras la muerte de su marido, Catarina de San Juan ingresó al convento y se le atribuyeron milagros. Se dice que dialogaba con Cristo, los ángeles y hasta con el diablo. Por ello, se le conoció como la Visionaria de Puebla.
Los restos de la China Poblana fueron sepultados en el Templo de la Compañía.
¿Cuál es el verdadero origen de la China Poblana?
La historia de la China Poblana señala que Mirra fue secuestrada en la India por traficantes de esclavos. Ellos la vendieron en el mercado de Manila. En ese lugar fue comprada por el capitán de la Nao de China, quien la trajo a Puebla como sirvienta.
La historia es similar a la de la Malinche, quien también fue apresada, esclavizada y vendida hasta que encontró a un protector.
Gisela von Wobeser, en su obra Apariciones de seres celestiales y demoniacos en la Nueva España, dice al respecto:
“En 1619, el comerciante poblano Miguel Sosa adquirió una esclava joven oriental en el mercado de Manila, Filipinas, a través de un socio comercial, quien la condujo hasta Acapulco. Ella provenía de la India o de algún otro país oriental”.

De acuerdo con von Wobeser, Mirra recibió el mote de China Poblana desde que era una niña:
“Miguel Sosa, el nuevo amo de Catarina, era un comerciante exitoso que pertenecía a la élite poblana y residía en el primer cuadro de la ciudad. Él y su mujer, Margarita Chávez, eran cristianos devotos […] A su llegada a Puebla, Catharina, quien pronto recibió el apodo de China Poblana, tendría unos diez años de edad”.
¿Cuál es la historia de la China Poblana?
Diversas versiones señalan que, tras la muerte del amo de Catarina, en 1624, recibió su libertad. Esto, luego de cumplir dos años de servicio a su viuda.
Posteriormente, comenzó a servir al sacerdote Pedro Suárez, quien la casó. El cronista Guillermo Prieto apuntó que su esposo fue el ‘chino esclavo Domingo Juárez’. De ahí fue que la apodaron La China.

Diversas versiones señalan que Catarina no quiso llevar una vida marital con su esposo. Aunque la leyenda señala que él aceptó las condiciones, el arqueólogo Eduardo Merlo tiene una versión diferente:
“Ella puso una imagen de Cristo en la cama, entre su marido y ella, de tal manera que no tuviera malas intenciones. Domingo era un esclavo, se aburrió y se fue de Puebla. Por eso, los jesuitas apuntaron que era una santa, que era una virgen”.
Catarina enviudó en 1644 y recibió el apoyo de diversos benefactores. Entre ellos, Hipólito del Castillo y Altra, quien le permitió trabajar y vivir en su casa, donde murió en 1688.

La construcción del personaje
De acuerdo con Eduardo Merlo, Catarina comenzó a perder la razón en los últimos años de su vida.
La China Poblana le decía a su confesor Alan Ramos, que se le aparecía a cada rato la Virgen María y Jesucristo.
Asimismo, juraba que cuando fue bautizada, San Pedro y San Pablo disputaron su padrinazgo.
Debido a sus afirmaciones, a la China Poblana se le conoció como la Visionaria de Puebla.
Además, su confesor jesuita promovió los testimonios de las experiencias místicas de Catarina y por ese tiempo se le consideró como una santa.

Eduardo Merlo precisó que, a pesar de que se dijo que murió en un convento, en realidad no fue aceptada por su condición social:
“Siempre quiso ser una monja, aunque no la pudieron admitir porque había sido esclava. Los jesuitas de la iglesia de La Compañía la adoptaron. Aunque no vivía con ellos, se creyeron la historia de las visiones y escribieron la biografía”.
La fama de la China Poblana provocó que el día de su muerte, el 5 de enero de 1688, irrumpiera en su hogar para robarse alguna de sus pertenencias:
“Se llevaron toda su ropa, en pedacitos, como recuerdos. Tuvieron que arroparla inmediatamente para que no quedara el cadáver desnudo. La ceremonia de su funeral fue el más suntuoso que se recuerda en Puebla, porque la pasearon por toda la ciudad y la sepultaron en la iglesia de La Compañía, en algún lugar que ya no sabemos, porque esa iglesia donde la sepultaron se demolió para hacer la que actualmente tenemos”.
Pese a la difusión de la santidad de Catarina de Jesús, en 1691 la Inquisición prohibió su veneración.
La China Poblana y el ideal de la mujer mexicana
Pese a la prohibición del culto a Catarina de Jesús, la popularidad de su imagen se retomó para promover el ideal de la mujer mexicana a finales del siglo XIX y principios del XX.
Una muestra de esto es la descripción de la figura de la China Poblana hecha por el célebre Manuel Payno:
“El cutis de la China es rosado, suave y delicado como una nutria. Sus ojos aceitunados, ardientes y expresivos. Su cabello negro y delgado, su cintura flexible, sus pies pequeños, sus formas todas redondas, esbeltas y torneadas. Este cuerpo tan seductor lo viste con una enagua interior con encajes y bordados de Ana en las orillas, que se llaman puntas enchiladas, sobre esa enagua va otra de castor o de seda, recamada de listones o lentejuela. La camisa es fina bordada de seda o chaquira, y deja ver parte del cuello, que no siembre encubre con un rebozo llegado con mucho donaire…”

Además, la personalidad sumisa y entregada al hogar de la China Poblana se promovió para formar la identidad mexicana. Esto, tras concluir la época de la Revolución Mexicana.
Catarina de San Juan nunca se vistió de China Poblana
La leyenda de la China Poblana dice que Mirra sentía mucha nostalgia por su tierra. Por ello, compraba telas de colores brillantes y decoraba sus enaguas con lentejuelas y chaquiras, a la usanza oriental.
Esta fusión entre elementos asiáticos y la indumentaria mestiza dio paso a su tradicional vestimenta.
Sin embargo, Eduardo Merlo afirmó que Catarina jamás vistió como China Poblana. De hecho, señaló que sus prendas siempre eran oscuras, por su interés monástico:
“Nunca en su vida se vistió de lentejuelas, se vestía de negro, como monja, no paraba de rezar, iba a misa en la mañana, en la tarde, hacía su quehacer y otra vez volvía a la iglesia”.

Aunque Catarina es considerada como el origen de la leyenda de la China Poblana, en la época no existen menciones a ella como tal.
El arqueólogo asegura que la vestimenta en realidad pertenecía a las empleadas domésticas del siglo XVII. A ellas se les decía chinas porque tenían el pelo quebrado.
Este sector utilizaba vestidos coloridos hechos con telas provenientes de Asia:
“Eso nada tiene que ver con Catarina de San Juan, esa es una moda que gustó mucho y que se quedó fija”.

La evolución del traje de la China Poblana
Independientemente de si Catarina de San Juan es o no la China Poblana, el traje es un ícono en nuestro país. Consta de una camisa blanca de manga corta escotada, confeccionada en fino algodón bordado con diversos motivos vistosos.
La falda es larga de tela gruesa con bordados al frente que reproducen el escudo nacional o el calendario azteca.

El atuendo se completa con un fino rebozo de seda en los tonos de los colores de la bandera nacional. Además, se combina con un chongo trenzado con moños tricolores, collares de cuentas de papelillo y arracadas de oro.
El traje fue presentado oficialmente durante el mandato de Porfirio Díaz, en la Feria Internacional de Sevilla, como el traje nacional de México.

La actriz María Conesa fue la primera en aparecer públicamente con la vestimenta de China Poblana con un bordado del escudo nacional al frente.
En esa época estaba prohibido utilizar los lábaros patrios en la ropa, pero no fue sancionada por ser amiga de personajes como Díaz, Plutarco Elías Calles y Venustiano Carranza.
Además, tuvo gran aceptación en el público y se incorporó de forma definitiva al traje.

En 1919, la bailarina rusa Anna Pavlova realizó una gira internacional con Alexandre Volinine realizando el jarabe tapatío. Ella apareció vistiendo como China Poblana y él como charro.
Gracias a esto, tanto los trajes como la canción, se popularizaron a nivel mundial. Incluso, la propia Marilyn Monroe vistió esta indumentaria.

¿Qué te parece?
No olvides seguirnos en FACEBOOK y TWITTER
Con información de Yo Soy Puebla, Paulo Yolatl, López-Dóriga Digital, México Desconocido, México Travel y Relatos e Historias en México
Portada: Distritt
Interiores: Twitter @Tabatajalilreal @AlcaldiaMHmx @ISSSTE_mx @Notimex @diarioelpopular @bog_jrmm @marioriestra @danzaINBAL @frankl70305825 @BPalafoxiana @MelSupernova @Lepal05 e Instagram @mexicana_nirvana_ @hele_simon @vidade_fotografia @fabiancastromiranda
