Julio César Chávez no solo mandó a la chin… a El Chapo, sino también a los Arellano Félix, El Azul, El Güero Palma y a otros jefes del narco.
Julio César Chávez pasó de vivir en la pobreza extrema a conquistó cinco campeonatos mundiales. Además, fue campeón del mundo durante dieciséis años, lo que le permitió codearse con figuras destacadas y con los capos más importantes de México.
En 1993, el boxeador se enfrentó contra Greg Haugen en el Estadio Azteca. De entre los 100 mil asistentes sobresalió Francisco Arellano Félix, fundador del Cartel de Tijuana. Sin embargo, su amistad con este capo comenzó mucho antes.

De hecho, fue por los hermanos Arellano Félix que conoció a los narcos más grandes del país, entre ellos Joaquín El Chapo Guzmán.
Todos eran grandes admiradores de Julio César Chávez y solo un año antes de la pelea con Haugen se reunió con ellos. Pero no solo convivieron, sino también se dio el lujo de mandarlos a la chin…
El día que Julio César Chávez mandó a la chin… a El Chapo
En una entrevista con Yordi Rosado, Julio César Chávez dijo que todo ocurrió en 1992, después de su épico enfrentamiento contra Héctor Macho Camacho.
La pelea no solo marcó una rivalidad entre México y Puerto Rico, sino también se extendió los doce rounds.
Tras su triunfo, Julio César Chávez probó por primera vez cocaína y se reunió con capos de la droga.
Aunque el boxeador no reveló dónde ocurrió la reunión, sí contó quiénes estaban:
- Joaquín Guzmán Loera, El Chapo
- Héctor Luis El Güero Palma
- Amado Carrillo, El Señor de los Cielos
- Juan José Esparragoza, El Azul
- Ismael Mayo Zambada
- Los Arellano Félix

Debido al calibre de los presentes, en el lugar había cientos de hombres armados. Los jefes estaban entusiasmados hablando sobre la pelea, pero Julio César Chávez solo quería drogarse.
“Yo estaba loco, porque fue el día que me drogué (por primera vez), todos hablaban de la pelea de Macho Camacho, hasta que yo me enfadé, ‘¡Ey, cómo chingan!’ Yo lo que quería era perico. Había como 300 cabrones armados, pero nadie traía perico, y dije ‘como nadie trae perico, me voy a la chingada’”
Los capos siempre respetaron al boxeador
El desplante pudo haberle costado la vida a cualquier otra persona, pero los jefes del narco respetaban a Julio César Chávez. La respuesta de los capos fue:
“No, ‘pérate ahorita te conseguimos”.
La amistad entre los jefes y el boxeador se mantuvo incluso cuando las alianzas entre ellos se rompieron:
“A las dos semanas se pelearon entre ellos, pero como ellos sabían que yo era amigo de todos, a mí siempre me respetaron. La relación muy buena con ellos, siempre me respetaron, yo era muy amigo de los Arellano”.

Julio César Chávez relató que recibió muchos regalos de los narcos. Incluso, confesó que todavía conserva algunas joyas:
“Me regalaban la droga, diamantes, relojes, me decían ‘es un regalo, cabrón’. Tengo joyas, todavía tengo unos guantecitos que me dio Pancho Arellano, que cuestan 80 mil dólares”.
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Con información de YouTube Yordi Rosado, Mediotiempo y Milenio
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