La teoría dice que una intensa granizada en las pirámides de Teotihuacán podría ser solo el inicio de que algo sorprendente pasará.
Teotihuacán se colocó en el centro de la conversación digital luego de que circularan en redes sociales fotografías que mostraban la zona arqueológica completamente cubierta de blanco, como si una intensa granizada hubiera transformado el paisaje ancestral.
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Las imágenes generaron asombro y preocupación, pero el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) aclaró que se trataba de contenido falso creado con inteligencia artificial. Aunque en la región sí se registraron lluvias y caída de granizo, estas no fueron de la magnitud mostrada en las fotografías virales.
Más allá de la desinformación, las imágenes despertaron reflexiones sobre el significado simbólico que un fenómeno así habría tenido para las antiguas civilizaciones.

En la cosmogonía nahua, los eventos naturales extremos eran interpretados como presagios o mensajes de los dioses, muchas veces asociados a cambios profundos o advertencias sobre el futuro. Así, aunque el hecho nunca ocurrió, la viralización permitió redescubrir la manera en que los pueblos originarios comprendían el mundo y su relación con la naturaleza.
¿Por qué no es bueno que granice fuerte en Teotihuacán?
Una vez aclarado que las imágenes virales sobre una supuesta granizada extrema en Teotihuacán no fueron reales, el debate se trasladó a un terreno más simbólico: el significado que un fenómeno así tendría dentro de la cosmovisión nahua.

Para las antiguas culturas mexicas o aztecas, un evento natural inusual podía interpretarse como un tetzáhuitl, un concepto que hacía referencia a una señal extraordinaria cargada de significado.
De acuerdo con fuentes oficiales, esta palabra de origen náhuatl se traduce como una “cosa escandalosa, espantosa o de agüero”, es decir, un presagio relacionado con lo que estaba por venir.
Durante mucho tiempo, el tetzáhuitl fue visto únicamente como un anuncio de desgracias o acontecimientos funestos. Sin embargo, estudios más recientes sobre la cosmovisión nahua revelan que estas señales también podían anunciar transformaciones profundas en la vida social, política o comunitaria, no necesariamente negativas, pero sí de gran impacto.

En ese contexto, una granizada atípica en un sitio tan simbólico como Teotihuacán tendría un significado poderoso.
Aun así, en redes sociales suele imponerse la interpretación más trágica. Algunos usuarios aseguran que una granizada fuera de lo común podría anunciar un año de lluvias intensas, por lo que llaman a extremar precauciones durante la temporada de precipitaciones.
Otros van más lejos y lo asocian con la posibilidad de un desastre natural, como un terremoto, recordando que antes de los sismos de 1985 y 2017 se registraron granizadas en la Ciudad de México. Por ahora, todo queda en el terreno de la especulación y la interpretación simbólica del pasado.

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